No compres, adopta!

Sorry fue el nombre que le pusimos a la perrita que hizo despertar la semilla de lo que más tarde sería nuestra entidad: Brigada PDA. Era una American Stanfford a la que habían abandonado en una carretera de curvas tras haber sido usada para la cría.

Recuerdo como me miró mientras me acercaba a ella. Estaba temerosa pero esperanzada y se acercaba lentamente a mí, mientras agachaba su cabeza entremezclando sumisión y búsqueda de afecto. Me acerqué hablándole en voz baja y finalmente acabó entre mis brazos. Tenía las mamas descuidadas, alguna de ellas hinchadas; no sabía si de infección o de leche para alguna de las camadas que le habrían hecho tener.

Tenía claro que no podía dejarla allí, y en un acto casi instintivo la acurruqué y la salvaguardé en el coche. ¿Pero… y ahora qué? 

Ahora empezaba la tortura, de tres días dando vueltas. Porque ni policía ni ayuntamiento quisieron hacerse cargo del animal. Según la policía era responsabilidad mía porque yo la había encontrado; según el ayuntamiento era la policía quien debía tramitar la recogida con la protectora con la que tenían convenio, pero la realidad es que  Sorry estuvo con nosotros tres días hasta que conseguimos que nos atendieran.

Nunca olvidaré su mirada cuando la cerraron en la furgoneta. No entendía por qué, nuevamente, sufría un abandono. Lloré durante días y finalmente entendí que lo que había pasado merecía una reflexión. Y empecé a investigar.

Averigüé sobre las ordenanzas municipales de protección animal, las leyes autonómicas y las estatales, y entonces me di cuenta: lo poco y mal informados que estamos los ciudadanos y lo desamparados que están los animales.

 

Meses más tarde sucedió de nuevo. Encontramos un perro con claros síntomas de agresión física, llevaba seis días a 8 km de su casa. El propietario lo había comprado y se había desentendido poco después. Los problemas para lograr atención de salvaguarda para el animal fueron una odisea, como había ocurrido con Sorry, y con muchos otros animales de la zona,  ya que al comentarlo con familiares, amigos y vecinos todos tenían historias semejantes que reportaban la mala gestión de nuestra sociedad en materia de protección animal. Fue entonces cuando nos dimos cuenta que necesitábamos organizar una plataforma de asesoramiento para la ciudadanía,  y que a su vez persiguiera mejoras de leyes de protección animal, así como el cumplimiento de las ya existentes por parte de las instituciones.

Brigada PDA es una entidad vegana y sin ánimo de lucro que busca difundir información sobre el respeto y la convivencia entre todos los seres vivos. Entre nuestras tareas se encuentra: el asesoramiento, la concienciación y la difusión.  Es por ello que en fechas señaladas lanzamos campañas específicas para acercar la información a la ciudadanía y hacer palpable la problemática existente, dotando así de herramientas para formar parte del cambio.

Ahora empezamos campaña de Navidad, y nuestros esfuerzos se centran en exponer la problemática de comprar seres vivos. Porque, al margen de la atrocidad moral que a muchos nos pueda parecer, es una práctica habitual en nuestro país.  

Todas las entidades animalistas tenemos, o hemos tenido que lidiar, con quienes defienden la acción de comprar animales. Basándose en argumentos que no sostienen ninguna base verídica, dejando en evidencia la falta de información de la sociedad respecto a la problemática del abandono y maltrato en nuestro país y, lo que es peor, la falta de empatía hacia cualquier otro animal no humano.

El pasado año 2016, más de 137.000 animales de compañía (perros y gatos)  fueron recogidos por las sociedades protectoras en nuestro país, según el Estudio de Fundación Affinity . 

Del estudio se desprende lo siguiente:

  • Menos de un 45% fueron adoptados.

  • Alrededor de un 16% pudieron volver con sus familias gracias a estar debidamente identificados (mediante microchip y/o collar con chapa identificativa).

  • El 12 % aproximadamente  siguen viviendo en protectoras.

  • Y alrededor de un 7 % fueron sacrificados.

Hagamos un paro en la lectura y analicemos estos datos: alrededor de un 7 % fueron sacrificados. Es decir, a casi 10.000 animales se les arrebató la vida por imprudencia de seres humanos irresponsables.  Esto quiere decir que  27 animales al día son dormidos para siempre, quitándoles la oportunidad de vivir felices, arropados por el candor de un hogar, siendo participes de una familia y dándole los cuidados y atención que seguro merecían…. Y otros, un 12%, siguen esperando en protectoras o perreras esa oportunidad.  

En España hay centenares de entidades y miles de voluntarios que trabajan día a día para mejorar la relación con el resto de seres vivos. A pesar de ello, seguimos aceptando socialmente el tráfico de animales. Las excusas que se repiten entre aquellos que justifican esta transacción son: “quiero un animal de raza”, “un cachorro para enseñarle desde pequeño”.

 

¿Sabías que alrededor de un 30% de los animales recogidos por perreras y protectoras son de raza pura?

¿Sabías que de los animales que están en perreras y protectoras el 25% de los perros y, un 47% de los gatos son menores de 4 meses de edad?

 

Pero…Profundicemos un poco más. ¿Qué hay detrás de la compra de animales?

 

La gente adquiere un animal como si de un objeto se tratara. Buscan unas características específicas: color pelo ¿corto o largo?, una raza mini que quepa en mi bolso, o aquel que parece tan peligroso y va con mi agresivo estilo de vida,  ¿y ese perro que juega todo el día con el rollo de papel higiénico? ¡perfecto para cuidar niños!. Son unos pocos ejemplos de lo que busca la gente, sin parase a pensar que detrás de esos estereotipos, deseos de pureza de raza, e ideas preconcebidas por publicidad y televisión, hay una verdadera industria y mafia que hacen criar a los animales para contentar a los gustos excéntricos y caprichosos de los clientes.

 

Pero también es cierto que muchas personas compran animales como acto de compasión por verlos sufriendo en los escaparates, estantes y jaulas de exposición.

 

Detrás de esas compras, se alimenta un negocio basado en la explotación de seres vivos y a su vez, el tráfico ilegal de animales.

Cuando hay demanda, existe una oferta. Los animales que se adquieren en las tiendas, o directamente de particulares, provienen de criaderos legales o ilegales. Esto lleva implícito un trato cruel hacia las madres de los cachorros, quienes están única y exclusivamente para criar. Dejándolas en cinta una y otra vez y arrebatándoles a sus hijos. Siendo sacrificadas cuando ya no dan “la rentabilidad esperada” o abandonadas a su suerte, como pasó con Sorry.

Lo mismo sucede con los cachorros que no cumplen con las expectativas de negocio y por lo tanto, no son un producto apto para la venta.  

Aquellos animales que sí cumplen con las expectativas de la Industria, suelen ser exportados. Transportados en camiones con unas condiciones insalubres. Muchos de ellos perecen durante el trayecto.

En consecuencia, puede derivar en problemas de conducta y traumas.

En este punto es importante señalar que las protectoras y todos los voluntarios que las conforman, hacen una gran labor reeducando, adiestrando y atendiendo emocionalmente a los animales que acogen. Facilitando la integración del animal con su futura familia.

 

¿Un contrato de adopción implica un coste? Generalmente sí. Independientemente si el animal es  comprado o adoptado, éste debe estar chipado, vacunado y esterilizado. Todo esto es responsabilidad del propietario. Así lo demanda la normativa vigente de protección animal.

Mientras que en la compra de una animal se abona una cantidad por el “producto” adquirido, en un contrato de adopción se abona los costes del microchip, esterilización, etc. a precio de protectora, esto implica un descuento considerable respecto a las tarifas del mercado.

Se ha de tener en cuenta que el 32%, aproximadamente, de los animales que entran en perreras o protectoras, están heridos o enfermos. Los costes de los tratamientos necesarios para su recuperación no repercuten en el contrato de adopción.

También existen campañas de adopción a coste 0€. Para aquellos animales que llevan mucho tiempo en la protectora y no han sido adoptados por ninguna familia.

Además de la adopción, la mayoría de protectoras ofrecen servicio de asesoramiento gratuito para los adoptantes. Descuentos en veterinarios, tiendas de alimentación y complementos, y servicios directos o indirectos la entidad.

 

La adopción no es solo un acto de compasión. Es un cambio, un impulso necesario para que la sociedad interiorice que una convivencia justa y empática entre las especies es posible.

 

 

“La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la manera en que se trata a sus animales”

 Gandhi.

 

 

Artículo escrito para compartir con nuestro colaborador Veggieanimals

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